miércoles, agosto 1

FENIX


Cuando pienso en las calamidades de este mundo, lo primero que se me viene a la cabeza es el hombre. Es este concepto el que agrupa todo lo negativo, todo lo que significa lo malo, y es que yo también pertenezco a ese grupo, a esta especie tan roída y desgastada, entre carroñera y caníbal.

Si tomamos la verdad de los hechos, es el ser humano (y digo ser humano y no hombre para conservar la igualdad de géneros, aunque en estas circunstancias sería mejor dejarlo así no más) quien ha roto la mayoría de los pactos con la naturaleza, los decretos supremos que todos los animales comprenden, nuestra especie los ha sobrepasado con ignorancia y arrogancia, como si todo lo que existe es gracias a nuestras obras, siendo que todos sabemos que somos apenas una parte minúscula de un todo superior. Pienso que cada segundo, cada instante en el que nuestros conceptos se desvanecen y pierden sustento en cada acción, en cada cosa que hacemos.

¿Para todo esto habrá una solución?, ¿tendremos chance? Pienso en las generaciones venideras, en el mundo que les vamos a entregar, el agua, el clima, los recursos no renovables y todo lo que concierne a la calidad de vida, que no pasa solo por las comodidades sino por adoptar una actitud de vida comprometida con la naturaleza y el mundo en el que vivimos. Sin duda es un tema que da para mucho… y hay que hacerse cargo, no dejarlo así porque de nosotros depende el cambio.

Nos vemos.

martes, octubre 24

DE LA VIDA Y LAS OTRAS DROGAS




Cuando creemos que todo está listo, siempre como ley universal, vemos que nada está seguro a menos que trabajemos en ello como diez mil veces al día.

Los secundarios por ejemplo, partieron como caballito de batalla, pero se ha ido desinflando como globo de cumpleaños. Será que nada es cierto y que todo es cabiante?, no sé, miro a EEUU y toda su mierda, miro a Tailandia y un golpe de Estado, la educación y la salud en Chile que son caldo de cultivo para políticos que gustan demasiado de los bolsos Louis Vuitton y de amantes jovencitas a las cuales sobornan, como entodo no más. Veo tanta demagogia y tan poco hecho.

Es, creo, tan fácil cambiar algunas cosas en este país existen muchas personas que podrían cambiar el mundo, o por lo menos lo quie pasa en Chile... esto me recuerda otro tema que dejo para el próximo capítulo, que es el de la falta de memoria, si, eso... porque por ejemplo vemos a nuestra empaquetada Presidenta donde está, siendo que luchó por otros intereses, de los cuales se acordasrá de dos porque lostiene en unafoto en la casa, los otros, se fueron como la canción del NO!

Adióz

jueves, agosto 17

PRIMERA PARTE





Estructura Social y Equidad:
La marginación como causa y la marginalidad como consecuencia


I Historia y cambio inconcluso:

Los procesos económico-políticos que han vivido Latinoamérica y Chile, en especial, no han estado exentos de divergencias y contrariedades, generando incongruencias sociales que han derivado en los fenómenos que hoy en día se observan. Parece importante, a su vez, señalar a modo de crítica, la marginación que se ha hecho con la pobreza y la marginalidad a la que se ha relegado, como si ésta fuese un apartheid moderno, necesario y normal. La naturalización de fenómenos y problemas como la pobreza, es un efecto y a su vez constituye una estructura social inequitativa y sostenida en creencias impuestas, que no son el devenir de un proceso digerido de manera natural ni endógena, puesto que dichas formas de desarrollo fueron suprimidas y extirpadas con el modelo económico, la falsa política actual y la dictadura militar. es así como surge la pobreza, la precarización social, la abulia de las cúpulas respecto de esta situación, definiéndola como estructural siendo que no es ni desarrollado ni virtuoso tener niveles de pobreza sostenidos por políticas paliativas, que se argumentan más en los intereses individuales que sociales.

Por otro lado, la educación en Chile tiene falencias estructurales provocadas por los no-procesos acaecidos y en la cual, observamos una despreocupación y desvinculación del sujeto como parte constitutiva y compleja lo que es sin duda foco de desarrollo de prácticas diferenciadas y desiguales, alentadas por el sistema. Este no-sujeto se ve envuelto en un país (y una educación) que no garantiza el desarrollo desde una mirada holística, sino más bien está fundado en la incorporación de prácticas de urgencia que sin lugar a duda sirven para levantar la economía de un país, pero que, sin embargo, deben controlarse con una fecha de vencimiento para permitir a la sociedad (chilena) retomar el proceso de desarrollo, normal en toda estructura social.

De ésta manera, el problema de la inequidad tiene su génesis en éstas dos situaciones complementadas y viciosas a la vez:

1.- Los procesos político-económicos instaurados en nuestro país, que han generado una desarticulación social en la que el sujeto ha sido castrado en sus habilidades y limitado en sus activos, (entendiendo a estos como el conjunto de capacidades, expectativas y contactos sociales que puede generar un sujeto, relacionando esto con el capital social y lo que explica
Max Neef, el Desarrollo a Escala Humana), generando la confusión actual que se manifiesta en la pérdida del objetivo por la excesiva búsqueda de innovación en los medios.

2.- El anquilosamiento de prácticas superfluas y particularistas sustentadas por los gobiernos pos-dictadura que han utilizado el sistema instaurado para mantener el statu quo de la estructura para mantenerse en el poder.



En otras palabras, los gobiernos de las dos últimas décadas han mantenido las falencias estructurales instauradas en el pasado, han permitido el posterior deterioro del sujeto, el tejido social se sigue desarticulando y el capital cultural se divide en pos de la asistencialidad.

Estas incongruencias entre el discurso y el actuar, se pueden ver, ahora, manifestadas en las falencias de la educación que han generado graves diferencias entre la educación pública y privada, que, a su vez, ha desarrollado un proceso vicioso y defectuoso (en las clases bajas) de circularidad social, la reproducción defectuosa de clases y la poca movilidad social son efecto la continuación de distintos procesos que, de haber sido atenuados, modificados o, incluso, adaptados a la realidad nacional, habrían permitido que los componentes de la estructura se re-ordenaran en la complementariedad y la jerarquización, pero de manera integral, como explica
Touraine “El hombre no es aquel que obra con arreglo al lugar que ocupa en la organización social, sino aquel que modifica el ambiente material y sobre todo social, en el cual está colocado al transformar la división del trabajo, los criterios de decisión, las relaciones de dominación o las orientaciones culturales”. Sin embargo esta transformación debe ser proceso-colectivo y a su vez permitir el desarrollo de la subjetividad individual en lo social, permitir la germinación de integración social entre clases, como partes dependientes y no como lucha de clases.
continuará.....

jueves, julio 6

La educación del sujeto moderno: Hacia la unión de la acción subjetiva.

La Modernidad

Desde el desencanto del mundo y la secularización de la mirada del hombre frente a su realidad, hasta el proceso de industrialización como muestra de un nuevo concepto en el marco económico (capitalismo) y extrema racionalización del actuar del hombre, se puede abarcar lo que es la época moderna. Sus principales consecuencias, son positivas, sin embargo existen procesos presentes en la actualidad, que proponen una justa crítica a tal momento histórico, entre estas consecuencias negativas se encuentra la principal, la racionalización del “interior del hombre”, una especie de ”utilitarismo del ser humano”, a tal punto de llegar, en todas las áreas de la ciencia, como dice Marx, a la enajenación y alienación del hombre frente, por un lado, a su capacidad productiva y, por otro, a su esencia y trascendente relación entre su trabajo y la naturaleza. Como explica Touraine: “La idea de modernidad se ha definido como lo contrario de una construcción cultural, como la revelación de una realidad objetiva.
La modernidad significa la antitradición, el trastrueque de las convenciones, las costumbres y las creencias, la salida de los particularismos y la entrada en el universalismo, o también la salida del estado de naturaleza y la entrada en la edad de la razón”. Desde esta mirada, vemos a la Modernidad como una etapa fría, de búsqueda del hombre en su propio desarrollo que se canaliza en la unificación de la percepción del mundo, a través de la razón, el instrumento único para el desarrollo del hombre.


Sujeto Moderno

Así, comienza a gestarse la visión de un ser humano cada vez más particular, a pesar de la unificación y universalidad al momento de conocer el mundo, en la percepción de la realidad. Pero como consecuencia de este proceso, observamos que se comienza a hablar de individuo y no de sujeto moderno, es el individuo, la exaltación de la partícula y el rol instrumental del hombre lo que reviste importancia en estos tiempos. Es por eso que, debido a los procesos económicos y culturales, se resta importancia al aspecto interno del hombre, demostrado actualmente en la educación, la política, los sistemas sociales y culturales, sesgos y efectos que se muestran como una resaca que no da pie a su retiro, algo incrustado, como la moral de la que habla Durkheim, la imposición de una cosmovisión racional que desvincula, hasta la actualidad al ser humano con sus productos más internos; aquí la acción del hombre es orientada a la concatenación de las disciplinas y los pensamientos, la producción en las industrias (hombre-máquina) con la razón y el proceso de modernización. Si lo vinculamos con las tipologías de acción de Weber, la época moderna se caracteriza por la acción racional orientada a fines, siendo la acción subjetiva un aspecto ambiguo por su poca relevancia.



Acción Subjetiva

Weber afirma que la acción humana es social siempre que los sujetos de la acción incorporen en ella un sentido subjetivo, esto es, los caracteres de una acción social se encuentran en la percepción y en la comprensión del sujeto de la conducta de los demás o de otro modo, la acción es social cuando se genera por condiciones dadas por otros y orientada a otros. Para Durkheim, el carácter social de la acción humana es objetiva, ya que obedece a las “maneras colectivas de obrar, pensar y sentir externas al individuo”, que ejercen un poder coercitivo sobre su conducta.

Pero más que recordar los conceptos de la Sociología clásica se plantea aquí la acción subjetiva como parte componente del hombre, de la persona algo que después de la modernidad quedó mermado por la producción en cadena de lo que se debía hacer y una especie de “masificación” de las necesidades y atributos del hombre, obligando modernizar, también los sentimientos e ideas.

La subjetivación, entonces, como parte de la acción subjetiva se constituye, al menos en Chile, como un proceso dentro de la modernidad, siendo la modernidad algo inconcluso, inacabado, pero que a la vez se ha justificado y hecho parte de las estructuras y organizaciones locales.


Inequidad

El sistema económico de Chile es parte de esta modernidad y “modernización” inconclusa, una suerte de pre-modernidad que provoca un deterioro social y cultural, la cesantía, la delincuencia y otras consecuencias, son parte de un problema mayor que genera la inequidad en la que hoy se encuentran las sociedades modernas (o pre-modernas, según la premisa de la modernidad inconclusa) y sobretodo latinoamericanas, ese problema, probablemente es la educación, y más aún, el sistema educacional (estructura) al cual se acoge el país actualmente.


Educación, racionalidad, utilidad productiva.

La educación , por tanto, hoy en día es un flagelo más de la modernidad y modernización (inconclusa) de las sociedades actuales.
La racionalidad de la educación forma para la intransigencia del pensar, es decir, forma individuos funcionales, preparando nuestro pensamiento y hasta nuestro cuerpo para ser útiles en la sociedad y resta importancia a nuestros componentes internos, al de ser humano más que ser alguien. Es aquí donde todo los procesos históricos que nos envuelven hoy, crean estas disonancias y malas prácticas en la educación, como agente actual de la inequidad en que vivimos.