La educación del sujeto moderno: Hacia la unión de la acción subjetiva.
La Modernidad
Desde el desencanto del mundo y la secularización de la mirada del hombre frente a su realidad, hasta el proceso de industrialización como muestra de un nuevo concepto en el marco económico (capitalismo) y extrema racionalización del actuar del hombre, se puede abarcar lo que es la época moderna. Sus principales consecuencias, son positivas, sin embargo existen procesos presentes en la actualidad, que proponen una justa crítica a tal momento histórico, entre estas consecuencias negativas se encuentra la principal, la racionalización del “interior del hombre”, una especie de ”utilitarismo del ser humano”, a tal punto de llegar, en todas las áreas de la ciencia, como dice Marx, a la enajenación y alienación del hombre frente, por un lado, a su capacidad productiva y, por otro, a su esencia y trascendente relación entre su trabajo y la naturaleza. Como explica Touraine: “La idea de modernidad se ha definido como lo contrario de una construcción cultural, como la revelación de una realidad objetiva.
Desde el desencanto del mundo y la secularización de la mirada del hombre frente a su realidad, hasta el proceso de industrialización como muestra de un nuevo concepto en el marco económico (capitalismo) y extrema racionalización del actuar del hombre, se puede abarcar lo que es la época moderna. Sus principales consecuencias, son positivas, sin embargo existen procesos presentes en la actualidad, que proponen una justa crítica a tal momento histórico, entre estas consecuencias negativas se encuentra la principal, la racionalización del “interior del hombre”, una especie de ”utilitarismo del ser humano”, a tal punto de llegar, en todas las áreas de la ciencia, como dice Marx, a la enajenación y alienación del hombre frente, por un lado, a su capacidad productiva y, por otro, a su esencia y trascendente relación entre su trabajo y la naturaleza. Como explica Touraine: “La idea de modernidad se ha definido como lo contrario de una construcción cultural, como la revelación de una realidad objetiva.
La modernidad significa la antitradición, el trastrueque de las convenciones, las costumbres y las creencias, la salida de los particularismos y la entrada en el universalismo, o también la salida del estado de naturaleza y la entrada en la edad de la razón”. Desde esta mirada, vemos a la Modernidad como una etapa fría, de búsqueda del hombre en su propio desarrollo que se canaliza en la unificación de la percepción del mundo, a través de la razón, el instrumento único para el desarrollo del hombre.
Sujeto Moderno
Así, comienza a gestarse la visión de un ser humano cada vez más particular, a pesar de la unificación y universalidad al momento de conocer el mundo, en la percepción de la realidad. Pero como consecuencia de este proceso, observamos que se comienza a hablar de individuo y no de sujeto moderno, es el individuo, la exaltación de la partícula y el rol instrumental del hombre lo que reviste importancia en estos tiempos. Es por eso que, debido a los procesos económicos y culturales, se resta importancia al aspecto interno del hombre, demostrado actualmente en la educación, la política, los sistemas sociales y culturales, sesgos y efectos que se muestran como una resaca que no da pie a su retiro, algo incrustado, como la moral de la que habla Durkheim, la imposición de una cosmovisión racional que desvincula, hasta la actualidad al ser humano con sus productos más internos; aquí la acción del hombre es orientada a la concatenación de las disciplinas y los pensamientos, la producción en las industrias (hombre-máquina) con la razón y el proceso de modernización. Si lo vinculamos con las tipologías de acción de Weber, la época moderna se caracteriza por la acción racional orientada a fines, siendo la acción subjetiva un aspecto ambiguo por su poca relevancia.
Acción Subjetiva
Weber afirma que la acción humana es social siempre que los sujetos de la acción incorporen en ella un sentido subjetivo, esto es, los caracteres de una acción social se encuentran en la percepción y en la comprensión del sujeto de la conducta de los demás o de otro modo, la acción es social cuando se genera por condiciones dadas por otros y orientada a otros. Para Durkheim, el carácter social de la acción humana es objetiva, ya que obedece a las “maneras colectivas de obrar, pensar y sentir externas al individuo”, que ejercen un poder coercitivo sobre su conducta.
Pero más que recordar los conceptos de la Sociología clásica se plantea aquí la acción subjetiva como parte componente del hombre, de la persona algo que después de la modernidad quedó mermado por la producción en cadena de lo que se debía hacer y una especie de “masificación” de las necesidades y atributos del hombre, obligando modernizar, también los sentimientos e ideas.
La subjetivación, entonces, como parte de la acción subjetiva se constituye, al menos en Chile, como un proceso dentro de la modernidad, siendo la modernidad algo inconcluso, inacabado, pero que a la vez se ha justificado y hecho parte de las estructuras y organizaciones locales.
Inequidad
Sujeto Moderno
Así, comienza a gestarse la visión de un ser humano cada vez más particular, a pesar de la unificación y universalidad al momento de conocer el mundo, en la percepción de la realidad. Pero como consecuencia de este proceso, observamos que se comienza a hablar de individuo y no de sujeto moderno, es el individuo, la exaltación de la partícula y el rol instrumental del hombre lo que reviste importancia en estos tiempos. Es por eso que, debido a los procesos económicos y culturales, se resta importancia al aspecto interno del hombre, demostrado actualmente en la educación, la política, los sistemas sociales y culturales, sesgos y efectos que se muestran como una resaca que no da pie a su retiro, algo incrustado, como la moral de la que habla Durkheim, la imposición de una cosmovisión racional que desvincula, hasta la actualidad al ser humano con sus productos más internos; aquí la acción del hombre es orientada a la concatenación de las disciplinas y los pensamientos, la producción en las industrias (hombre-máquina) con la razón y el proceso de modernización. Si lo vinculamos con las tipologías de acción de Weber, la época moderna se caracteriza por la acción racional orientada a fines, siendo la acción subjetiva un aspecto ambiguo por su poca relevancia.
Acción Subjetiva
Weber afirma que la acción humana es social siempre que los sujetos de la acción incorporen en ella un sentido subjetivo, esto es, los caracteres de una acción social se encuentran en la percepción y en la comprensión del sujeto de la conducta de los demás o de otro modo, la acción es social cuando se genera por condiciones dadas por otros y orientada a otros. Para Durkheim, el carácter social de la acción humana es objetiva, ya que obedece a las “maneras colectivas de obrar, pensar y sentir externas al individuo”, que ejercen un poder coercitivo sobre su conducta.
Pero más que recordar los conceptos de la Sociología clásica se plantea aquí la acción subjetiva como parte componente del hombre, de la persona algo que después de la modernidad quedó mermado por la producción en cadena de lo que se debía hacer y una especie de “masificación” de las necesidades y atributos del hombre, obligando modernizar, también los sentimientos e ideas.
La subjetivación, entonces, como parte de la acción subjetiva se constituye, al menos en Chile, como un proceso dentro de la modernidad, siendo la modernidad algo inconcluso, inacabado, pero que a la vez se ha justificado y hecho parte de las estructuras y organizaciones locales.
Inequidad
El sistema económico de Chile es parte de esta modernidad y “modernización” inconclusa, una suerte de pre-modernidad que provoca un deterioro social y cultural, la cesantía, la delincuencia y otras consecuencias, son parte de un problema mayor que genera la inequidad en la que hoy se encuentran las sociedades modernas (o pre-modernas, según la premisa de la modernidad inconclusa) y sobretodo latinoamericanas, ese problema, probablemente es la educación, y más aún, el sistema educacional (estructura) al cual se acoge el país actualmente.
Educación, racionalidad, utilidad productiva.
La educación , por tanto, hoy en día es un flagelo más de la modernidad y modernización (inconclusa) de las sociedades actuales.
La racionalidad de la educación forma para la intransigencia del pensar, es decir, forma individuos funcionales, preparando nuestro pensamiento y hasta nuestro cuerpo para ser útiles en la sociedad y resta importancia a nuestros componentes internos, al de ser humano más que ser alguien. Es aquí donde todo los procesos históricos que nos envuelven hoy, crean estas disonancias y malas prácticas en la educación, como agente actual de la inequidad en que vivimos.