jueves, agosto 17

PRIMERA PARTE





Estructura Social y Equidad:
La marginación como causa y la marginalidad como consecuencia


I Historia y cambio inconcluso:

Los procesos económico-políticos que han vivido Latinoamérica y Chile, en especial, no han estado exentos de divergencias y contrariedades, generando incongruencias sociales que han derivado en los fenómenos que hoy en día se observan. Parece importante, a su vez, señalar a modo de crítica, la marginación que se ha hecho con la pobreza y la marginalidad a la que se ha relegado, como si ésta fuese un apartheid moderno, necesario y normal. La naturalización de fenómenos y problemas como la pobreza, es un efecto y a su vez constituye una estructura social inequitativa y sostenida en creencias impuestas, que no son el devenir de un proceso digerido de manera natural ni endógena, puesto que dichas formas de desarrollo fueron suprimidas y extirpadas con el modelo económico, la falsa política actual y la dictadura militar. es así como surge la pobreza, la precarización social, la abulia de las cúpulas respecto de esta situación, definiéndola como estructural siendo que no es ni desarrollado ni virtuoso tener niveles de pobreza sostenidos por políticas paliativas, que se argumentan más en los intereses individuales que sociales.

Por otro lado, la educación en Chile tiene falencias estructurales provocadas por los no-procesos acaecidos y en la cual, observamos una despreocupación y desvinculación del sujeto como parte constitutiva y compleja lo que es sin duda foco de desarrollo de prácticas diferenciadas y desiguales, alentadas por el sistema. Este no-sujeto se ve envuelto en un país (y una educación) que no garantiza el desarrollo desde una mirada holística, sino más bien está fundado en la incorporación de prácticas de urgencia que sin lugar a duda sirven para levantar la economía de un país, pero que, sin embargo, deben controlarse con una fecha de vencimiento para permitir a la sociedad (chilena) retomar el proceso de desarrollo, normal en toda estructura social.

De ésta manera, el problema de la inequidad tiene su génesis en éstas dos situaciones complementadas y viciosas a la vez:

1.- Los procesos político-económicos instaurados en nuestro país, que han generado una desarticulación social en la que el sujeto ha sido castrado en sus habilidades y limitado en sus activos, (entendiendo a estos como el conjunto de capacidades, expectativas y contactos sociales que puede generar un sujeto, relacionando esto con el capital social y lo que explica
Max Neef, el Desarrollo a Escala Humana), generando la confusión actual que se manifiesta en la pérdida del objetivo por la excesiva búsqueda de innovación en los medios.

2.- El anquilosamiento de prácticas superfluas y particularistas sustentadas por los gobiernos pos-dictadura que han utilizado el sistema instaurado para mantener el statu quo de la estructura para mantenerse en el poder.



En otras palabras, los gobiernos de las dos últimas décadas han mantenido las falencias estructurales instauradas en el pasado, han permitido el posterior deterioro del sujeto, el tejido social se sigue desarticulando y el capital cultural se divide en pos de la asistencialidad.

Estas incongruencias entre el discurso y el actuar, se pueden ver, ahora, manifestadas en las falencias de la educación que han generado graves diferencias entre la educación pública y privada, que, a su vez, ha desarrollado un proceso vicioso y defectuoso (en las clases bajas) de circularidad social, la reproducción defectuosa de clases y la poca movilidad social son efecto la continuación de distintos procesos que, de haber sido atenuados, modificados o, incluso, adaptados a la realidad nacional, habrían permitido que los componentes de la estructura se re-ordenaran en la complementariedad y la jerarquización, pero de manera integral, como explica
Touraine “El hombre no es aquel que obra con arreglo al lugar que ocupa en la organización social, sino aquel que modifica el ambiente material y sobre todo social, en el cual está colocado al transformar la división del trabajo, los criterios de decisión, las relaciones de dominación o las orientaciones culturales”. Sin embargo esta transformación debe ser proceso-colectivo y a su vez permitir el desarrollo de la subjetividad individual en lo social, permitir la germinación de integración social entre clases, como partes dependientes y no como lucha de clases.
continuará.....